Historias y Leyendas : Día de Muertos - 2 de Noviembre

El culto a la Muerte.
La religión mesoamericana en general, particularmente del centro de México en los tiempos inmediatamente prehispánicos, se caracteriza por su preocupación por la muerte. Numerosos seres terribles se concebían como gobernantes del lado oscuro del universo y tenían influencia sobre la noche y las profundidades de la tierra. El dios maya de la muerte desempeñaba un papel muy importante en aquella región y co frecuencia se le encuentra representado en los tres códices mayas que se conservan. El mundo inferior Quiché, Xibalba y sus señores merecieron atención considerable en el Popol Vuh.

Los aztecas reverenciaban a numerosos dioses de la muerte y creían en monstruos; sin embargo, dos de estas deidades eran los dioses de la muerte por excelencia: Mictlantecuhtli y la parte femenina, su esposa, Mictecacíhuatl. Gobernaban juntos sobre el nivel noveno y más profundo del mundo inferior, Chicnauhmictlan. Los Dioses de la muerte tenían íntimamente asociados con ellos, criaturas terribles, como arañas , escorpiones, ciempiés, murcielagos y tecolotes; los dos últimos servian como sus mensajeros. La serie importante de los patrones del Tonalpohualli, los ¨ Nueve señores de la noche¨ , o Yohualteuctin, no eran sin embargo dioses de la muerte , propiamente, con excepción del mismo Mictlantecuhtli, aunque estaban íntimamente asociados con la noche, la muerte y los nueve niveles de los mundos inferiores. una clase especial e interesante de diosas con asociaciones macabras eran las Cihuateteo, o Cihuapipiltin, las almas deificadas de las mujeres que habían muerto en el parto y que se creía espantaban y aterrorizaban a los vivientes en cinco días inútiles del Tonalpohualli.

Ofrenda de Día de Muertos.
Esta ofrenda también recibe el nombre de Altar de Muertos. Se coloca en una mesa cuadradrada o rectangular en alto, porque el difunto ya no está en nuestra dimensión, sino en una más elevada, que es la del cielo o paraiso cristiano, En cada extremo de la mesa, se pone una vara de aproximadamente 1.50m de largo, como símbolo de las cuatro eras del ciclo de vida por las que todos los seres humanos transitamos, las cuales son infancia, juventud, madurez y vejez. Las varas también representan los cuatro años que, según la teología prehispánica, debía estar sepultado un cuerpo, antes de que su alma viajara al más allá. El arco en la puerta superior del altar es la puerta de entrada al mundo de los muertos. Las velas encendidas, que algunas veces se clavan en el tallo de una penca de platano, iluminan el camino del difunto, para que no se pieda al regreso de su antiguo hogar. Las doce estrellas o soles de palmilla tejida, colocados a lo largo del arco frontal, representan los mese del año que el difunto tardara en volver a visitar a sus pariente y amigos. El incienso sirve para purificar y perfumar el alma del del difunto. En el sitio más destacado del altar, se pone la foto, rodeada de cosas que más le gustaban, como libros, discos, herramienta, pelotas, cigarros y otros artículos que él apreciara mucho. A los niños se les ponen juguetes. La mesa se adorna con flores y carpetita de papel de china picado, de diferentes formas y colores. La ofrenda se compone de variados y deliciosos platillos típicos de la región, preparados especialmente para el muerto y de acuerdo a sus gustos, como mole con carne de guajolote, pollo, res o cerdo, quesadillas, tacos, elotes, arroz, frijoles, tamales de dulce para los niños, tamales con picante para los adultos, pan, atole, cholate, café, aguas frescas, ponche, bebidas alcohólicas, refrescos, conservas, naranjas, guayabas, tejocotes, mandarinas, jícamas, cañas, plátanos, camotes, dulces, postres etc; que se depositan en jarros, cazuelas, tazas, platos y ollas de barro. La gente cree que las almas de los difuntos que se les rinde homenaje se comen la esencia o el alma de estos alimentos y, asegura que saben y huelen diferente después de que las ánimas los consumen, Una vez que los fieles difuntos han quedado satisfechos, llega el turno de saciar el apetito de los vivos. En algunos lugares, se acostumbra levantar un altar al ánima sola, que no tiene familiares ni amigos que se acuerden de ella, pero la ofrenda se en la puerta de la entrada, pués á esta extraña alma no le esta permitido entrar a la casa.
Visita al Panteón.
El 1o. de noviembre se celebra el día de los santos inocentes, para conmemorar a los que que murieron siendo aún niños; y el 2 de noviembre se festeja el Día de todos los Santos, en honor de aquellos que perecieron en la edad adulta. Los familiares y amigos de los difuntos limpian, desyerban, enbellecen sus tumbas, y ponen una ofrenda sobre cada una de ellas. Después rezan, cantan, bailan, platican con los muertos y recuerdan cómo eran cuando estaban vivos. En las regiones más tradicionales de México, la gente se reúne al mediodía en la iglesia, y de allí se dirigen todos juntos al cementerio. Al frente de la profesión, va el rezador y el cantor oficial, que entona salmos en honor del santo patrón del pueblo. En el centro del panteón colocan una mesa con un mantel blanco, donde el sacerdote oficia misa y ruega a Dios que las almas de los difuntos descansen en paz.

Dulces
Las mismas figuras que se elaboran con materiales no comestibles, se hacen con azúcar y chocolate. Las más tradicionales son las calaveritas de azúcar que llevan en la frebte nombres de personas, para obsequiarlas a quienes se llaman así. Los extranjeros se horrorizan al ver estos dulces macabros, y no comprenden cómo los mexicanos no los comemos con agrado. El pan de muerto se adorna con huesos humanos y lágrimas hechas de la misma masa, y se espolvorea de azúcar. Dentro lleva un esqueleto de plástico.

Muñecos de papel mache.
Con motivo del Día de Muertos, los artesanos mexicanos utilizan papel, cartón, barro, madera, tela, garbanzos, plástico y otros materiales para confeccionar féretros, lápidas, cruces, ofrendas y una gran variedad de graciosos esqueletos políticos, médicos, secretarias, pintores, sacerdotes, novios, maestros, etc. En ocasiones, representan toda una escena, como una fiesta, un entierro, un partido de fútbol, una reunión familiar, etc. Todas estas figuras poseen un gran valor artístico y algunas son verdaderas obras de arte.

Cempasúchil y otras flores de muertos.
Los altares de muertos suelen adornarse con una flor mexicana, llamada Cempasúchil, que también se conoce como Cempoalxóchitl o simplemente cempoal. Estos nombres derivan de una palabra náhuatl que significa "Flor de los cuatrocientos pétalos".
Su color amarillo representa los rayos del Sol y sirve para darles brillantez y luz a las almas en el mundo de los muertos. Este era el color del luto entre nuestros antepasados. Las otras flores con que se embellecen las ofrendas a los muertos son el nardo, la nube o velo de novia, el crisantemo, la guirnalda y la flor de terciopelo, de color rojo, guinda y morado.
Antes de la llegada de los conquistadores españoles, los habitantes del actual México celebraban dos fiestas en honor de los muertos; una para los que habían perecido durante la infancia, que se prolongaba veinte días, y otra para los que habían tenido una vida más larga, la cual duraba sólo un día. Para homenajear a los niños muertos, se cortaba un árbol que se llevaba a la entrada de la población, donde se recibía con gran solemnidad y , a su alrededor, se celebraban cantos, ritos y bailes. Veinte días más tarde, daba inicio la fiesta de los adultos muertos. Entonces se trasladaba el árbol al patio del templo, se adornaba profusamente, en la punta se colocaba un pájaro de masa y, en su base, se ponía una ofrenda de alimentos y bebidas embriagantes.
Los jóvenes se ponían sus trajes más elegantes y danzaban alrededor del árbol, mientras el pueblo entonaba cánticos. Posteriormente, intentaban alcanzar el pájaro, hasta que acababan derribando el árbol. Por último, se comían los ricos platillos de la ofrenda, pero sólo los ancianos podían consumir las bebidas.
Calavera Literaria
En fiesta mexicana, tan rica en tradiciones se acostumbra componer verso satíricos y humoristicos, que ridiculizan a familiares, amigos, compañeros de trabajo, profesores, políticos, artistas y otros conocidos que aún estan vivos, pero que, en su de un modo burlón, se describe su comportamiento en el más alla. En esos días, aparecen, en todos los periódicos del país, calaveras dedicadas a las personalidades públicas más importantes ilustradas con un graciosa caricatura de su esqueleto.

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