Discotecas y Bares

Un cantinero fuera de lo normal en una cantina sin igual en Puebla

jueves 27 de marzo, 2008 a las 11:06/por notimex


Por Angeles González Bretón. Corresponsal

Puebla, 27 Mar (Notimex).- Mientras la mayoría de los cantineros trabajan de noche y tienen que lidiar con borrachos, Emilio Contreras, cantinero de "La Pasita", duerme temprano y desarrolla su actividad en un ambiente "familiar".



La ciudad de Puebla ofrece un sin número de atractivos turísticos, en éstos se incluye a "La Pasita", una tradicional cantina que se localiza en el Barrio Los Sapos, y su sucursal ubicada en la 3 Sur 504, a una cuadra de la Catedral de Puebla.

Ambos establecimientos son atendidos por sus propietarios. Emilio, relata como "La Pasita" le ha dejado varias satisfacciones a su familia, todos ellos poblanos, desde que lo inició su abuelo en 1916, lo heredó a su padre y ahora está en sus manos junto con su hermano Jorge.

"La Pasita" ofrece su tradicional bebida, la cual lleva el mismo nombre, que consiste en licor de uva pasa, que se sirve con una pequeña porción de queso y una fruta seca.

Actualmente ofrece cerca de 22 bebidas como "Angelopolis", "Sangre de Diablo", "Sangre de Artista", "Calambre", "Fantasma", "Piña Helada", "Almendra" y "Rompope", entre otras.

Este sitio -comentó- inició su fama a partir de que sirvió bebidas según el número de cuadras que el consumidor pretendía "aguantar". Había quienes pedían una "Pasita" para dos cuadras, para cuadra y media o para cinco calles.

"Mi abuelo nos platicaba que esas bebidas se tuvieron que quitar… porque sino la ciudad se quedaba sin habitantes (sonríe), pero fueron décadas cuando los parroquianos dieron gusto a su garganta y a su valentía", dijo.

"Un día en La Pasita -dice- es abrir el negocio a las 14:00 horas, de lunes a domingo, y atender a los consumidores, quienes en la mayoría de las veces ya esperan desde afuera que llegue la hora de la apertura".

Alista las mesas, revisa que vasos, caballitos y cubiertos estén limpios para comenzar las tandas. No hay copas, tarros, ni vasos jaiboleros porque en este lugar no se venden cervezas, tequilas, rones o bebidas que no sean "Pasitas". Tampoco botanas especiales.

Se han servido "Pasitas" a todo tipo de personas, desde famosos como políticos, ex gobernadores, actores mexicanos e internacionales y artistas, hasta familias enteras "porque a los niños se les sirve su "Pasita Baby", una bebida sin alcohol".

Las "Pasitas" las sirven en tres niveles que son: principiantes, avanzados y profesionales. Cada Pasita se sirve en caballitos y tiene un costo de 17 pesos. Como cantinero respeta las reglas que ha mantenido el negocio. Solo calentar la garganta, pero no "fumigar al cliente".

No lidia con borrachos porque en "La Pasita" se controla al cliente. De hecho -dice- hay quienes llegan con otras intenciones, pero se les explica que en "Pasita" sólo es para disfrutar de las riquezas del Dios Baco, pero no para perderse en el alcohol.

No hay música en vivo, ni rocola o complacencias, incluso el volumen de la música de fondo se mantiene, pese a que clientes demanden que se aumente. Tampoco se permiten conversaciones con palabras altisonantes o que resulten ofensivas.

Para mi -confiesa Emilio- es muy agradable mi trabajo y si se ha conservado "La Pasita" es precisamente porque quienes la visitan saben que en este lugar pueden disfrutar de una bebida en un ambiente sano.

Los visitantes, hombres y mujeres, se entretienen observando el ambiente que envuelve a "La Pasita". Frases como "Uff! Que potencia, porque tomé Pasita con frecuencia". "No lleve las manos vacías, mejor tome pasita todos los días". "A todo buen abogado, con Pasita lo he ahogado". "Para triunfar en amores, tomen Pasita señores".

Las paredes de la cantina portan pequeñas vitrinas que guardan un sinnúmero de artículos, la mayoría de ellos objetos en miniatura alusivos a la milicia, ya que el fundador de "La Pasita" fue un militar retirado.

También se observan billetes, monedas de diferentes partes del mundo, firmas de autógrafos de personajes que han visitado La Pasita. Fotos antiguas, recortes de periódicos con datos curiosos, bromas y otros objetos.

Emilio Contreras y su hermano Jorge, ambos ingenieros civiles de profesión, se dicen afortunados por preservar "La Pasita". Por las mañanas se dedican a la construcción de edificios, y por la tarde a "alegrarle el alma a los parroquianos".

El también se dice ya famoso, pues su oficio le ha permitido tener contacto con un importante número de medios de comunicación, nacionales e internacionales, quienes han dedicados reportajes a "La Pasita" por ser un lugar peculiar, sin igual en el mundo -asegura- y con gran tradición.

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