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Aportaciones de Piña Chan sobre Cacaxtla-Xochitécatl siguen vigentes

México, 30 Sep. (ntmx).- Un análisis de las aportaciones que hizo el arqueólogo Román Piña Chan (1920-2001) sobre el asentamiento de Cacaxtla-Xochitécatl, en Tlaxcala, fue expuesto por la especialista Mari Carmen Serra Puche
Se trata de una charla con la cual se inauguró ayer el XIX Simposio "Román Piña Chan", en el marco de la Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia (FILAH) y en la cual se refirió a Piña Chan como un visionario de la arqueología mexicana.
De acuerdo con un comunicado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Piña Chan tomó como base para sus estudios previas investigaciones de otros especialistas como Ángel García Cook y Diego Muñoz Carmargo, además de exhaustivos análisis arqueológicos de la zona y de crónicas como las de fray Bernardino de Sahagún.
Una de las hipótesis más acertadas del arqueólogo es la filiación de sus pobladores, posiblemente otomíes que siguieron viviendo alrededor de su centro ceremonial, el cual pudo ser lugar de paso para los comerciantes que venían de la región central de la Costa del Golfo y que se dirigían a Teotihuacan.
Otra de sus tesis apuntaba a que Cacaxtla-Xochitécatl tuvo una reocupación en el periodo Epiclásico, es decir hacia 650-900 de nuestra era, por parte de los olmecas-xicalancas, explicó Serra Puche.
Actualmente, las evidencias halladas durante las excavaciones del sitio arqueológico han corroborado que hubo ocupación en el periodo Formativo y otra en el Epiclásico.
Piña Chan reveló que los constructores originales de Cacaxtla-Xochitécatl aprovecharon los desniveles naturales del cerro y sobre ellas armaron plataformas bajas, posteriormente, los olmecas-xicalancas reocuparían los espacios habitacionales de sus antecesores.
El arqueólogo campechano concluyó de sus estudios a los murales que los olmecas-xicalancas tuvieron que legitimar el origen de los nuevos habitantes a través de las pinturas, personificaron y sacralizaron su fundación.
Dicho grupo recurrió a narrar la migración del lugar donde provenían, Pánuco, y a los acontecimientos ocurridos hasta su llegada a Cacaxtla, entre ellos un establecimiento previo en Xochicalco-Tamoanchan.
Serra Puche señaló que aún falta mucho por estudiar sobre esa zona arqueológica, a pesar de todas las descripciones que existen de Cacaxtla-Xochitécatl.
A la inauguración también asistió la viuda de Piña Chan, Beatriz Barba, quien contó algunas anécdotas sobre su esposo; Eduardo Matos Moctezuma, investigador emérito del INAH que narró cuál fue el aspecto que llevó al jurado a otorgarle al célebre arqueólogo el Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1994, en el área de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía.
Matos Moctezuma recordó que el premio se debatió entre un destacado historiador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Piña Chan, y aunque ambos merecían el premio, este último era ejemplo de un hombre que ante el infortunio no se doblegó.
El jurado finalmente determinó que ése era el mejor ejemplo para los alumnos, el espíritu de fuerza, de combate de una persona que hasta el último momento siguió dando clases, escribiendo y formando nuevas generaciones.
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