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Una eternidad en ojos de un joven deportista

vie, 24 de sep de 2004|Compartir:
Medio Ambiente y Eco Turismo
Me permito reproducir esta carta dedicada a mis Padres, escrita por ToñoIII quien falleció el 26 de Agosto 2004, de 35 años, preparándose para un ultramaratón y que seguramente les dará motivos de reflexión: Gracias Toño por tu ejemplo de vida...
Una eternidad en ojos de un joven...
50 años, medio siglo, cinco décadas completas, una cantidad de tiempo que mucha gente no alcanzó a vivir... se dicen fácilmente, pero son difíciles de comprender.
Hace tres semanas tuve la oportunidad de emprender y terminar mi primera carrera de 100 millas- 160 kilómetros, una distancia razonable para cualquiera que toma un viaje en carro. La única diferencia es que fue un ultramaratón a pie, por veredas y caminos de tierra en los bosques y montes de Arkansas. Al haber ya recorrido alrededor de 20 millas, me sentía muy bien y me dije a mi mismo que no habría mayor problema en terminar la carrera. Sin embargo, no más de 5 millas después, quería sentarme a llorar de nada más pensar en 75 millas más, puesto que estaba completamente agotado, adolorido y cansado. En ese momento decidí romper la distancia en etapas más pequeñas que pudiera la mente procesar lógicamente, pues me di cuenta que sería la única forma de no abandonar el evento. Después de 28 horas 20 minutos de carrera, sin haber dormido ni un minuto y con ampollas en los pies del tamaño de centenarios pude finalmente ver la meta. Analizando el evento, me di cuenta que el 10 por ciento del esfuerzo fue físico y el 90 por ciento fue mental... y al fin y al cabo, 100 millas son fáciles de decir, pero algo difíciles de digerir mentalmente.
De igual forma, 50 años es un término de tiempo muy fácil de decir, pero muy difícil de digerir mentalmente. La cantidad de momentos que una pareja tiene que decirse así mismos que se adoran es casi infinita, los besos en la boca, las sonrisas que se intercambian desde un lado del cuarto al otro, la cantidad de llamadas telefónicas en las cuales se dicen el uno al otro “ te quiero”, “te extraño”, las caricias en el rostro al despertar de mañana, la cantidad de momentos de amor, de ternura, de pasión, multiplicada por dos personas que se han amado por 50 años, es realmente infinita.
Dice aquel viejo comercial de bebida que si las cosas que valen la pena fueran fáciles de hacer, cualquiera las haría. La dedicación de ustedes, Antonio y Susana para consigo mismos refleja su gran carácter personal, el cual día con día cada uno de nosotros admiramos más y más. El amor y cariño que por tanto tiempo han cultivado es un arco iris que ilumina a cada una de las personas que se relacionan con ustedes, tanto familiares como amistades. Esta misma luz nos motiva a llegar a ser como ustedes son el uno para el otro, en algún futuro, nos inspira a querer a nuestra mujer, a nuestro hombre, como ustedes se quieren.
TonyIII, katy, Isa & Zohe... sus nietos y bisnietos. Teté / [email protected]

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