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Mujeres indígenas sacan provecho a sus habilidades culinarias y artesanales

Reunidas en el Complejo Cultural Siglo XXI, el grupo de mujeres totonacas de Zongozotla, de la sierra nororiental, platican su ingreso a la vida laboral reconocida, a pesar de que toda su vida han trabajado no se les reconoció nunca, por el hecho de que los quehaceres de la casa son propios de la mujer y el dinero lo lleva el varón.
Vestidas con su nahua blanca de manta y fajilla roja, con blusa bordada con flores azules, acompañada de un huipil de manta de cielo, con la orilla amarilla, una descalza y las tras con zapatos de plásticos, se sienten felices de contribuir con dinero para sus hijos: "ya lo probamos y nos gusto, vamos por el tercer crédito. Estamos acá para hacer mejor todo".
Micaela Cano, habla totonaco, nunca fue a la escuela y tampoco se imaginó estar en un programa social que le en diera frutos para su familia es más, jamás pensó que tendría su propio dinero y que pudiera comprar la lista de útiles de su hijo, el único que sigue estudiando, porque los más grandes están en el campo.
Josefina Ponce nos ayuda con la traducción, pues Micaela no habla español. Nos cuenta que se dedica a criar cerdo, venden la carne y se reparten el dinero. Apartan lo que van a pagar para el crédito y de dicha venta sale para comprar la lista de útiles de su hijo.
Micaela dice: (el gobernador Rafael) Moreno Valle nos dijo que nos iba a ayudar y acá estoy recibiendo la ayuda que nos da junto con la señora (Martha Erika Alonso de Moreno Valle)". Cuenta que se han organizado para poder salir adelante, les alcanza para comprar lo necesario. Sobre todo para los estudios de su hijo.
Francisca García, mujer de 70 años, originaria de Cuetzalan, que orgullosa porta su huipil y nahua de manta, es firme con sus palabras: "Somos mujeres trabajadoras. Siempre lo hemos sido pero hoy esto nos da más gusto y con ganas hacemos las cosas".
Y es que Francisca cuenta que antes lo único que aspiraban las mujeres indígenas era estar detrás de los hombres, hoy no. Hoy "casi somos iguales". Por ser indígenas, dice, las veían con recelo: "entrar a una tienda era para pedir fiado o no comprar todo lo que uno quería. Parecía que nos íbamos a robarnos las cosas. Las cosas van cambiando".
Seria al hablar, con la mirada extraviada, como si pensara cada palabra que va a decir, continúa, afirma que lo más importante es que hay quien confía en ellas, en este sector que por años estuvo estuvo en silencio tienen la oportunidad y la ventaja de aportar a la economía familiar. Primero no creían esto del Crédito, pensaban que sólo les tomaban el pelo, pero en la cuarta entrega vivieron los beneficios.
Francisca desconoce qué es la Banca Nacional, para qué sirve y cómo funciona, sin embargo tras el anuncio que diera el gobernador Rafael Moreno Valle, sobre las pláticas que sostiene con Nacional Financiera para que otorgue créditos a las féminas de éxito dentro del programa de Crédito a la Palabra de la Mujer, esta mujer indígena dice le va a entrar a todo, porque es una mujer cumplidora, trabajadora y honesta. No le gusta que le regalen las cosas le gusta ir escoger lo que ella puede pagar: "No soy floja, ni conchuda. Soy honrada y trabajadora".
Estas mujeres organizadas lo mismo cosen una blusa o huipil, que matar un cerdo o criar una gallina, guisar o pintar. En menos de tres años han sacado a flote sus habilidades culinarias, artesanales para sácale provecho y empoderarse en lo que saben hacer.
Las mujeres que llenaron el Complejo Siglo XXI, aplauden y lanzan
porras a favor del Ejecutivo Estatal, Rafael Moreno Valle, hoy se
empodera a la mujer, este programa apoya sin distinción de credo, raza,
es un bien común con beneficios directos a las familias, así quedo
demostrar durante la 14 entrega de créditos, con una bolsa de más de 13
millones de pesos.
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